martes, 24 de agosto de 2010

LEVANTAMIENTO INDIGENA

Juan Manuel Cáceres, comprometido con la revolución del 16 de julio, había logrado escapar evitando así ser ejecutado por Goyeneche. Era mestizo y escribano y conocía muy bien la zona norte. Él había estado en comunicación con Titicocha que se levantó en Oruro; este cacique junto con Carlos Colque y el cura Jiménez Manco Capac habían elaborado un programa revolucionario de 12 puntos, el cual consideraba la supresión del tributo indígena, de la mita y de los cacicazgos, así mismo proponía el reparto entre los naturales de las tierras pertenecientes a los españoles.


Cáceres reunió un considerable contingente indígena con el que acompañó al ejército auxiliar en su marcha a Guaqui. Después de la derrota se replegó en Sicasica desde donde dirigía a los campesinos que obstaculizaban el paso de los realistas por la zona. Un grupo de sus partidarios bajó a La Paz donde se produjeron graves disturbios frenados por la llegada de Ribero quien venía de Cochabamba. La tregua duró poco, pues bajo el mando de Cáceres se levantaron los indígenas de Ayo-ayo, Calamarca y Sicasica, poniendo un cerco a la ciudad de La Paz, cerco que duró 45 días.

En La Paz se esperaba la ayuda de Goyeneche que tenía que venir del Desaguadero; al fin llegó un contingente comandado por José de Santa Cruz y Villavicencio, padre de Andrés de Santa Cruz. Cáceres se replegó a Larecaja, intentando poco después un nuevo sitio a La Paz. La situación en el altiplano era tan difícil que las autoridades del virreinato peruano decidieron pedir ayuda al cacique de Chincheros (Cuzco) Mateo Pumacahua para que haga frente a las tropas de Cáceres. Pumacahua, que había ayudado a los realistas en contra de Túpac Amaru, se alió con el cacique Manuel Choquehuanca, también colaborador de los realistas, y entre ambos entraron en La Paz. La atemorizada ciudad que conocía la penuria de dos cercos tuvo que soportar saqueos y represalias.

Cáceres no pudo llevar adelante su proyecto que incluía la reconstitución del incario y su figura se desvanece sin dejar rastro. El tambor mayor Vargas nos dice que todavía estaba activando la guerrilla de Sicasica en 1814- Nada más sabemos de él.

Las tropas realistas trataban de controlar el altiplano pese a los constantes ataques de los guerrilleros. En 1814 La Paz fue ocupada por tropas independentistas venidas del Cuzco donde se había levantado, proclamando la independencia, el cacique Mateo Pumacahua otrora aliado de los realistas. Su actitud fue de adhesión a los hermanos Ángulo de Cuzco que se rebelaron apoyándose en el elemento indígena; rebelión que según el historiador peruano Vargas Ugarte, tenía mucha similitud con el levantamiento de Túpac Amaru en 1781. Como el movimiento indígena de 1814, pretendía extenderse al Alto Perú se envía un contingente a La Paz, encabezado por Juan Manuel Pinelo y por el cura Ildefonso de Las Muñecas, canónigo de la catedral de Cuzco. Pumacahua, entre tanto, fue a Arequipa junto con Vicente Ángulo pero, perseguido por las tropas realistas, fue apresado y ahorcado en Sicuani el año de 1815.


La figura de este cacique es una de las más controvertidas de la historia andina, muestra las indecisiones y angustias de quienes tuvieron que vivir el paso de la sociedad virreinal a la sociedad republicana.

Pinelo y Muñecas, bajaron con sus tropas por Azángaro y Carabaya donde se les plegaron millares de indios; llegaron a Puno y de allí se dirigieron a La Paz. Era intendente de la ciudad el marqués de Valdehoyos que se preparó para resistir. Los asaltantes tomaron la ciudad y apresaron al intendente. Cuatro días después de la entrada de los cuzqueños explotó el cuartel donde éstos estaban alojados, se culpó del desastre a Valdehoyos y los otros realistas que estaban en la ciudad, y empezó una matanza en la que perecieron José de Santa Cruz y Jorge Ballivián, padres respectivamente de Andrés de Santa Cruz y José Ballivián quienes serían posteriormente presidentes de la república de Bolivia. Para controlar la rebelión vino a La Paz el general Ramírez, entonces Pinelo y Muñecas huyeron a Larecaja. En La Paz algunos revolucionarios resistieron, entre ellos estaban dos mujeres: Vicenta Juaristi de Eguino y Simona Manzaneda. El general Ramírez entró en la ciudad en noviembre de 1814, encarcelando y fusilando a todos los comprometidos con los rebeldes. Fue nombrado intendente de la ciudad Mariano Ricafort.



Historia de las Rebeliones indígenas


Tupac Amaru y Tupac Katari son dos indígenas de la Colonia que se rebelaron contra la dominación española, el primero de ellos en las cercanías del Cuzco (Perú) y el segundo en el Alto Perú (actual Bolivia).

Las tensiones sociales aumentaron cuando en 1779 comenzó la guerra anglo española que se extendería hasta 1783, y que para América hispana significaría un aumento en los impuestos para poder financiar la guerra al otro lado del Atlántico.

Tupac Amaru II

El 4 de noviembre de 1780, José Gabriel Condorcanqui, cacique de Tinta, Surimana y Tungasuca, apresó al corregidor Antonio de Arriaga y seis días después lo mandó ejecutar públicamente. El cacique se hizo llamar Túpac Amaru II, proclamándose descendiente de Túpac Amaru I, último de los incas rebeldes de Vilcabamba, quien fue ejecutado por el virrey Toledo.

Túpac Katari

Julián Apaza Nina, más conocido como Túpac Catari, Katari o Qatari (Ayo Ayo, provincia de Sica Sica, 1750 – La Paz, 15 de noviembre de 1781) fue indígena aimara que lideró un levantamiento contra las autoridades coloniales en el Alto Perú, junto a su esposa Bartolina Sisa.

Adoptó el nombre Túpac Katari tomando partes de los nombres de dos líderes originarios contemporáneos: por un lado, a Túpac Amaru; y por otro, a Tomás Catari, cacique de Chayanta.

Como parte del levantamiento, Túpac Katari formó un ejército de 40.000 hombres y cercó a la ciudad de Chuquiago (actualmente La Paz), dos veces en 1781, pero las tropas coloniales consiguieron romper el primer cerco.
Posteriormente Andrés Túpac Amaru se unió a Túpac Katari en un segundo cerco a La Paz, pero maniobras políticas y militares, así como líderes originarios contrarios al levantamiento acabaron con el mismo. Los cabecillas fueron apresados y ejecutados.




Katari se rebeló hace 229 años

Sin que se haya conocido antes de su existencia, Julián Apaza, autonombrado virrey Tupac Katari, emergerá en el escenario de Charcas aymara para lanzar su grito de rebelión que pondría en vilo a la ciudad de La Paz.

“Los primeros pasos de Tupac Catari se inician en febrero de 1781, en la región de Sicasica, provincia intermedia entre Oruro y La Paz”, asienta María Eugenia del Valle de Siles, la fallecida historiadora que más ampliamente documentó las rebeliones indígenas, en particular la del entonces territorio de Charcas.

Su libro Historia de la rebelión de Tupac Catari, publicado en 1990 como resultado de 20 años de trabajo, fue revelador pues, antes de esta obra, los sucesos del siglo XVIII apenas aparecían mencionados, y, si así pasaba, era más con tintes literarios que rigurosamente históricos.

Movilizaciones indígenas hubo varias desde el momento mismo de la conquista. Como afirma Del Valle de Siles, “los levantamientos indígenas de 1780 y 81 en Perú (Tupac Amaru II) y Alto Perú (Tupac Katari) no fueron los primeros ni los únicos. Desde 1572, año en que se produjo la sublevación de Tupac Amaru I, violentamente sofocada por el Virrey Toledo, se inició en aquellos lugares del Imperio Español un largo proceso de movimientos indigenales. Tan sólo en el siglo XVIII y, antes de que se produjesen los de José Gabriel Condorcanqui o Tupac Amaru II, hubo en estos territorios casi una decena de ellos.

Los sucesos de 1780 y 1781

Sin embargo, “a ningún historiador actual le cabe duda de que (los sucesos) de 1780 y 81 constituyen un proceso diferente a las demás rebeliones. Las anteriores constituyeron, por lo general, movimientos breves muy localizados y obedecieron ordinariamente a motivos concretos de protesta ante alzas de contribuciones, abusos de corregidores en los repartos, malquerencias o descontento frente al proceder de determinados funcionarios o instituciones”. Pero, “no implicaron planes políticas independentistas y fracasaron siempre porque frente a ellos existía un Estado vigoroso que reaccionaba enérgicamente”.

En cambio, el de Amaru y Katari —que tienen una conexión, si bien no una articulación que haga pensar en objetivos y estrategias comunes— tienen características especiales; “a los elementos anteriores se suman ahora la extensión y amplitud, la intensidad, la duración, el arraigo y la aparición de grandes caudillos”.

Además, “se ve desaparecer la antigua docilidad, paciencia y sumisión de los nativos, para ser reemplazada por una áspera violencia, crueldad y enardecimiento”. Si antes “los indígenas habían manifestado una verdadera incapacidad para mantener y asegurar sus derechos, ahora, en cambio, reaccionaban con actos de violencia sanguinaria, saqueos, y, sobre todo, con un odio implacable”.

Según Del Valle de Siles, “lo más seguro es que los primeros pasos del caudillo aymara se iniciaron en febrero de 1781 en la región de Pacajes, Yungas, Sicasica, corregimientos vecinos al de La Paz. En pocos días fue levantando con gran violencia las ciudades y pequeños pueblos vecinos de Ayoayo, Calamarca, Luribay, Araca, Yaco, Caracato, Sapaaqui, Laja y Viacha”. La acción continuará hasta que, el 14 de marzo de 1781, la ciudad de La Paz es cercada. “En todo este periodo, el caudillo atacó y dirigió personalmente su actuación; sin embargo, es tan oscuro su origen y tan misteriosa su aparición que los españoles creían que quien maniobraba era el propio Tupac Amaru”.

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